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Sistemas de Trading

El trader profesional no improvisa, sino que desarrolla sistemáticamente un plan de trabajo. Su objetivo es explotar un Sistema de Trading que le dé una ventaja sobre los demás participantes de manera que pueda ganarles la partida.  Es necesario tener presente que la operativa en los mercados cae dentro de lo que se conoce como juego de suma cero, es decir, para que haya un ganador, tiene que haber un perdedor.

El sistema de trading es el conjunto de reglas que permiten identificar esta ventaja y explotarla. Se encarga de determinar en qué mercado, en qué momento, en qué nivel de precios y con qué cantidad, hay que participar. La operativa se desarrolla en aquellos momentos en los que hay una probabilidad elevada de que el mercado realice un cierto tipo de desplazamiento. Así, lo que el operador hace son dos cosas:

  • Analizar el mercado para detectar estas oportunidades.
  • Explotar estas oportunidades comprometiendo su capital.

Los sistemas de trading son la brújula que permite sobrevivir en los mercados y rentabilizar las inversiones. En vez de improvisar, el trader avispado se centra en realizar el tipo de observaciones necesarias para detectar si efectivamente está delante de una oportunidad de inversión de alta probabilidad. Sin un sistema de trading lo que el operador intenta es adivinar el movimiento del mercado. Con un sistema, por otro lado, no hay que adivinar nada y el trader queda libre para ceñirse a aplicar el conjunto de reglas que ha aprendido, pasando así de la necesidad de predecir, a la ejecución de un plan de trabajo.

Estas reglas se acatan con disciplina castrense: No hay lugar para las improvisaciones, para los me parece y los yo diría. O bien el mercado está cumpliendo con las reglas que permiten detectar una oportunidad de inversión, o bien no las cumple. Si las cumple hay que ejecutar un movimiento conocido por adelantado y recogido por el Sistema, si las incumple hay que mantenerse observando el mercado a la espera de que aparezca una oportunidad.

El principal beneficio de un sistema de trading es que confina la conducta del operador a un abanico finito de posibilidades. Los mercados nos dan una libertad casi absoluta para hacer lo que entendemos que tenemos que hacer. Nuestra conducta está, al principio, totalmente abierta a lo que pensemos que tenemos que hacer y nadie nos limita: podemos comprar, vender, estar fuera, estar dentro, con un contrato, con diez contratos, en un mercado, en otro, en un marco temporal de un minuto o semanal, podemos poner el stop a 10 ticks, o a 100, o no ponerlo, podemos entrar ahora, o dentro de un minuto… Las posibilidades son casi ilimitadas y esta libertad resulta muy atractiva a cierto tipo de persona que, quizás por primera vez, se encuentra al frente de todas sus decisiones. Tanto si elige una u otra es él quién está decidiendo, mientras que en la mayoría de profesiones hay limitaciones que constriñen lo que uno puede hacer.

Así que, cuando un trader comienza su periplo tiene que decidir qué es lo que hará en todos y cada uno de los aspectos clave de trading. Esta libertad tan extrema suele explicar muchos de los malos resultados iniciales de los traders ya que, al poder hacer casi cualquier cosa, lo que suele pasar es que el operador termina improvisando. Le parece entender que el mercado irá hacia arriba así que compra, pero el mercado retestea el soporte y lo expulsa de la operación justo antes de ir hacia arriba. En la siguiente oportunidad el trader vuelve a comprar pero aleja el stop de la zona de soporte para evitar ser barrido en un retesteo, pero esta vez el soporte no aguanta y el trader es igualmente expulsado, solo que ahora con una pérdida mucho mayor. En la tercera oportunidad el trader duda, no toma la operación hasta que el precio se le escapa, y luego se lanza al mercado comprando justo en lo que será el máximo del día para otra operación desastrosa.

Este tipo de comportamiento suele ser fruto de la falta de sistema: demasiada libertad lleva a la anarquía y a la improvisación que, en el trading, son malas consejeras.

Por otro lado, los sistemas de trading dan forma a esta libertad, ya que limita las opciones del trader definiendo claramente un conjunto de elementos que tienen que estar presentes para poder operar: al establecer claramente lo que forma una ventana de oportunidad, el trader se centra en identificar las condiciones que la identifican. Ya no queda a merced de su intuición, sino centrado en determinar si el mercado está o no ofreciendo una determinada oportunidad. Por otro lado, ante una oportunidad de inversión, lo que el operador hace está también especificado en el sistema: en qué nivel va a entrar, de qué manera, con qué tipo de orden, con qué cantidad de su capital, en qué lugar situará el stop, en qué lugar la toma de beneficios, etc. De esta manera, lo que el sistema aporta es orden. Transforma ese abanico de posibilidades en un conjunto finito de opciones que, si se cumplen ponen las probabilidades de ganar al lado del trader.

Para operar con éxito necesitamos un sistema que nos ayude a identificar oportunidades de inversión, que constriña nuestra conducta y genere disciplina. Esto lo saben muy bien los traders institucionales que obligan a sus trabajadores a cumplir estrictamente un conjunto de normas y que miden el desempeño de sus equipos en la medida en que han sido capaces de seguir dichas normas. Si los traders profesionales hacen esto, los traders individuales que aspiran a profesionalizar su práctica también deben de hacerlo.

Al incorporar un sistema de trading a su día a día, pueden medir su desempeño contra ese sistema y ver en qué medida son disciplinados. Al final, los resultados no dependen tanto del sistema como de la capacidad que tiene el trader de aplicarlo con firmeza.

Estos sistemas se pueden agrupar en dos grandes familias: los sistemas mecánicos, que son aquellos que se limitan a señalar un conjunto de circunstancias que confieren una ventaja estadística al operador, y los sistemas discrecionales, que se basan en enseñar al trader a comprender lo que está sucediendo en el mercado para que puedan operar acorde a su estructura.

Los sistemas mecánicos tienen la ventaja de ser más fáciles de aprender y de dejar la responsabilidad del éxito en manos del sistema: si el sistema es “bueno” el trader que lo aplique ganará dinero. Por otro lado tienen la desventaja notable de quedar obsoletos a medida que cambian los elementos que subyacen al precio. Por ejemplo, una ventaja estadística que funcionó muy bien el mes pasado puede comenzar a fallar este mes si los participantes son diferentes (por ejemplo si algún banco central incrementa su nivel de participación, o si el trading de alta frecuencia va tomando mayor protagonismo). Esta obsolescencia obliga a la renovación constante del sistema, lo que implica un aprendizaje continuado y una dependencia estadística.

Los sistemas discrecionales, por otro lado, reclaman un periodo de aprendizaje superior.  Al fin y al cabo se trata de comprender lo que están haciendo los participantes de dicho mercado: si están acumulando, si están distribuyendo, si están manipulando y en qué dirección lo hacen. Esta comprensión permite leer cualquier mercado, en cualquier marco temporal y aporta el valor de tener una validez longitudinal: los motivos por los que el precio aumenta, o decae son los mismos ahora que hace doscientos años, y valen tanto para el mercado del futuro del petróleo, como para el mercado de acciones, forex o CFD.

Independientemente de las preferencias del operador, lo importante es que aprenda un sistema de trading y que lo aplique con disciplina. Este es el camino que lleva a la consistencia.

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