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Aprendo mientras hago trading

Aprendo mientras hago trading

Cuando te pones la gorra de operador, debes dejar la gorra de inventor en el sombrerero. Como trader, tu trabajo frente al mercado es ejecutar tu ventaja y gestionar tu respuesta emocional. Por un lado, observas las oportunidades que el mercado va presentando a cada momento y, por otro lado, observas el estado emocional en el que estás. Cuando el mercado ofrece un desequilibrio claro en las probabilidades y determinas que hay una probabilidad mayor de que realice determinado tipo de desplazamiento, que puedes aprovechar, y si ese desarrollo encaja dentro de tus requisitos de gestión del riesgo, actúas, ejecutas tu operativa, llevas a la práctica la secuencia de acciones que te permitirá explotar esa ventaja: identificas el punto de invalidación de tu hipótesis, seleccionas el riesgo que asumirás, el tamaño de tus posiciones, las áreas en las que recogerás beneficios, y comprometes tu capital cuando es adecuado.

Lo que no haces es resolver dudas, lo que no haces es preguntarte qué debes hacer, lo que no haces es imaginar qué podrías hacer, dónde podrías entrar, en qué momento, con qué cantidad, asumiendo qué riesgo o porqué motivo. Eso no lo haces frente a la pantalla y mientras el mercado se va desplegando, eso lo has hecho antes. Necesariamente debes tener respuesta a esas preguntas ANTES de ponerte frente al mercado.

¿Qué pasa en caso contrario? Que el mercado hace un desplazamiento y tu no sabes si debes participar o no, no sabes en qué dirección ni dónde deberías invalidar la oportunidad, no tienes claro cuando debes tomar beneficios ni con qué cantidad debes participar, y ese, creeme, es el peor momento para responder estas preguntas.

Debes ir a la batalla con los deberes hechos. Como apuntaba el estratega militar chino Sun Tzu, cuatrocientos años antes de cristo “Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar”.

Si no separas ambos espacios, por un lado el aprendizaje y por otro la ejecución de ese aprendizaje, tu  aprendizaje será muy poco eficiente, en cambio, si primero desarrollas el conocimiento y las distinciones necesarias y luego te centras en ejecutar ese conocimiento y en transformarlo en una habilidad, todo tomará un aire distinto.

Con los deberes hechos sabrás qué debes buscar y podrás desarrollar la paciencia necesaria y esperar a que sea el precio el que presente el tipo de oportunidad que te da una ventaja. Sin esa paciencia, cuando abras un gráfico querrás saltar al mercado, cualquier movimiento de precio despertará dudas ¿debes entrar? ¿en qué dirección? ¿hasta qué nivel de precio? ¿con qué apalancamiento? ¿cuándo quedará invalidada la hipótesis que explotas?

Estando fuera del mercado, podrás determinar qué condiciones debe tener el mercado para que tu tengas una ventaja sobre él, qué tipo de estructura te favorece, en qué momento se genera un desequilibrio en las probabilidades, en qué nivel de precios se invalida esa ventaja, qúe relación entre el riesgo y el beneficio debes tener, en qué punto debes comenzar a tomar beneficios, etc. Pero sin tener una respuesta clara e inequívoca cualquier cosa es posible. Puedes entrar ahora o en la siguiente barra, o en la siguiente, en una dirección o en la contraria, con un número de contratos u otro, ¿y cuando debes salir? Primero entras y luego improvisas la gestión de tu posición, lo que haces se convierte en un acto de creatividad, pero es que el trading no debe ser eso. Cuando llevas el gorro de operador debes limitarte a ejecutar tu ventaja y a monitorizar tu estado emocional. No debes responder preguntas bajo el calor del mercado si no que debes dar las mejores respuestas posibles que has encontrado por anticipado.

Cuando estás frente al mercado no tienes dudas sobre el trabajo que realizarás. No debes tenerlas si estás en modo trading. Tienes respuestas que están contrastadas.

Si tienes dudas, aumentas la carga emocional. ¿Recuerdas lo que pasaba si hacías un exámen para el que estabas mal preparado? Antes de comenzar es fácil que sintieras una cierta angustia, fruto de no haber hecho los deberes correctamente. En cambio, si hacías un examen sobre un tema que dominabas, esa tensión emocional era muy distinta ¿verdad? En el trading la tensión emocional juega en tu contra porque cierra tu foco de atención y limita la información que eres capaz de procesar. Si estás frente al mercado y no tienes un plan claro, si sientes que podrías entrar largo o corto, ahora, o más adelante, son un lote o uno de distinto, saliendo por este motivo o por otro contrario, dime ¿estarás actuando a favor de tu mejor interés?

¿Crees que eso es lo que hacen los traders profesionales, que improvisan, que “juegan”, que son creativos con el capital que maneja a ver si suena la flauta? Yo creo que no, que eso les apartará rápidamente del capital.

Claro que te podría resultar más divertido tener esas dudas que tener respuestas, que puede ser más emocionante jugar a ver qué pasa que esperar a que se den las circunstancias necesarias para que tengas las probabilidades a tu favor, ese es una vez más el pensamiento mágico, supersticioso. En un cierto nivel, puede que una parte de ti crea que puede controlar el resultado de tus operaciones, que puede controlar al mercado, doblegarlo, que puede improvisar de forma creativa, divertirse en el proceso y salir vencedor. Desgraciadamente tus resultados dicen lo contrario.

Si quieres diversión busca otra actividad y diviértete ahí. Si lo que quieres es ser un trader competente, haz tu aprendizaje fuera del mercado y cuando sepas, cuando tengas las respuestas, opera.

Diversión por un lado, ganar dinero por otro lado.

El trabajo del trader es ejecutivo: tiene un plan y lo lleva a la práctica.

La diversión está en el proceso de desarrollo de ese plan, pero eso se hace fuera del mercado. Analizando por un lado las ventanas de oportunidad que ofrece tu sistema, por otro lado analizando los resultados que obtienes para tomar decisiones informadas sobre la gestión de tus posiciones, y por otro lado repasando los posibles errores de ejecución que te son preferidos para poder erradicarlos.

Es fuera del mercado donde puedes proponer una nueva forma de operar, una nueva estrategia o la modificación en una estrategia actual. Es fuera del mercado donde los datos objetivos deben avalar o negar tus opiniones, y es fuera del mercado donde debes obtener las respuestas que están detrás de tu trabajo.

Mientras haces trading dejas la mente creativa aparcada, llevas la gorra del ejecutar, sabes lo que debes hacer, esperas paciente a que el mercado ofrezca exactamente el escenario en el que se despliega tu ventaja, y cuando aparece, si es que lo hace, ya sabes cómo proceder, con qué cantidad, en qué punto exacto y  cómo salir.

Cuando te alejas del mercado tomas tus notas, tus observaciones y reflexionas, qué has hecho bien, qué errores has cometido, qué ideas se desprenden de tus observaciones que podrían ser buenos puntos de exploración. Y trabajas para eliminar tus errores lo primero, tus errores te cuestan dinero y debes eliminarlos, y luego sigues analizando tus notas y reflexionando, si hay algo que te resulta interesante es ahí donde lo exploras. Has visto algo y has tomado una nota, y ahora, fuera del mercado puedes hacer tu trabajo ¿tiene sentido eso? ¿En qué circunstancias? ¿qué dicen lo datos?

Si lo haces así, si separas por un lado el aprendizaje y por otro la ejecución, mejorarás mucho en tus resultados, y además es algo que no está reñido con la diversión ni con la creatividad. Si eres muy imaginativo, si siempres estás innovando o pensando en nuevas opciones tu trabajo consiste en documentar si eso que imaginas puede jugar a tu favor, si se puede transformar en una mejora en tu cuenta de resultados, pero eso debe ir acompañado de datos objetivos, no de opiniones, y es algo que debes hacer fuera del mercado.

Luego, cuando te pongas la gorra de trader ejecutarás las posibles ventajas imaginadas que hayan demostrado serlo, y serás firme en la ejecución, no añadirás cambios, novedades ni sorpresas, al contrario: sabrás qué debes hacer y porqué y te limitarás a hacerlo.

De esta manera, favorecerás la gestión de tu respuesta emocional. Monitorizarás el mercado y observarás qué estado anímico tienes. Cuando el mercado presente una oportunidad acorde a tu trading plan, si tu estado emocional es el correcto, ejecutarás.

No aprendes mientras haces trading. Aprendes fuera del mercado y mientras haces trading sumas horas de pantalla de calidad.