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¿De verdad quieres ser trader?

¿de verdad quieres ser trader?

Una cosa es querer ganar mucho dinero y otra ver en el trading un medio para lograrlo. Eso es lícito, el trading es una actividad que tiene el potencial de darte un retorno no lineal de tu esfuerzo, en el que puedes apalancarte financieramente, que te puede permitir ganar tiempo, y en el que puedes escalar tus resultados. Hasta aquí lo que es potencialmente posible. Ahora bien, para que eso suceda, para que tengas alguna posibilidad de lograr el éxito como operador, debes convertirte antes en un tipo de persona muy especial: una que actúa siempre a favor de su mejor interés.

Un trader consistente es alguien que ha sido capaz de descondicionar la mente que tenemos por defecto, y sustituir los comportamientos instintivos que vienen programados para nuestra supervivencia y que nos hacen huir de los escenarios de incertidumbre, alguien que ha domesticado a sus sombras, que ha entrado en este proyecto siendo de una manera y ha comprendido que, para tener éxito, tenía que lograr ser de otra manera, y que ha tenido el coraje de matarse a sí mismo, a esa parte de él que tomaba las decisiones automáticamente, respondiendo a condicionamientos subconscientes, con una buena intención, eso sí, preservarlo de las amenazas, pero que en el proceso impedía cualquier posibilidad de ser consistente.

El trader de éxito, necesariamente se ha librado su instinto de supervivencia, al menos frente al mercado, un instinto que, en última instancia es el que le habría llevado a mover su stop para “no morir”  o para no sufrir “un daño”, a lanzarse atacando al mercado como venganza por una operación perdedora, que le hace dudar antes de participar en una oportunidad bien definida si las dos anteriores han acarreado pérdidas, ese instinto de supervivencia que estaba en la raíz misma de su falta de resultados.

Un trader consistente, ha aprendido a actuar a favor de su mejor interés, doblegando su programación por defecto, estudiándose a sí mismo primero, para poder detectar esos momentos en los que una parte de él hacía justo lo contrario de lo que sabía que debía de hacer, conociendo esa  parte, esa sombra, para poder domesticarla, para librarse de su yugo, para aliarse con ella. Seduciendo a sus instintos para evitar la autodestrucción a la que la tenían sometida, educando a su subconsciente en el pensamiento probabilístico, apartándolo de la inmediatez, de la recompensa instantánea y ofreciéndole una recompensa mucho mayor a medio y largo plazo. Enseñado a su mente primitiva, que ha velado por su seguridad hasta ese momento, que hay otro curso de acción, que el mercado no le ataca aún cuando el precio pueda ir en su contra, que no pasa nada si pierde una operación o dos o tres, que debe pensar en series de operaciones y en resultados medios, no en operaciones individuales, que le conviene tomar una perspectiva más amplia y menos cortoplacista.

¿Cómo se supone que vas a hacer este trabajo si lo único que te interesa es ganar dinero? Has elegido el trading porque eres demasiado cobarde para hacer algo ilegal y suficientemente sensato como para no apostar tus ahorros a un partido de fútbol, pero si tu mente está desajustada, si tu percepción de la realidad está distorsionada, puede que pienses que el trading es dinero fácil, y que lograrlo depende de algo exterior, de algo que se hace hacia afuera, sobre el mercado, en la pantalla, con indicadores, o procedimientos, o información.

Eso es lo que despierta el interés de tantos: hacen los números y ven que el dinero está ahí, al alcance de su cara. Han abierto una posición y han perdido, pero ¿y si hubieran participado en la dirección contraria? Ahora tendrían ese dinero engordando sus cuentas ¿no? ¿Y quién les hizo participar en ese sentido y no en el otro? Lo eligieron ellos solitos, así que, se dicen, está en sus manos. Pueden elegir mejor, pueden hacer algo ahí fuera, para lograr eso que anhelan, ese dinero, esa riqueza, ese tiempo. ¿Pero es eso realmente así? ¿Se trata de un movimiento de dentro a fuera?

Yo quiero ganar dinero, en el trading veo un camino, así que me centro en lo que debo hacer para que eso sea posible, pero lo que me es más inmediato, lo que mi mente activa como una opción real, es aprender a actuar sobre el mercado: creo que si aprendo algún sistema, si domino un procedimiento, si descubro un secreto podré acceder a ese dinero.

Pero eso no va a suceder, al menos no en ese orden. No será un movimiento del trader sobre el mercado. Tiene que ser un movimiento del trader sobre el trader, para que el operador que aspira a la consistencia se transforme en el tipo de operador capaz de actuar a favor de su mejor interés, lo que es requisito imprescindible para que haga lo que debe ser hecho, y no que responda a su programación subconsciente, a su mente por defecto, a su condicionamiento.

No hay nada que debas saber, nada que debas aprender, nada que debas conocer sobre el mercado, sobre los indicadores o cualquier procedimiento que te permite tratar la información, sobre los sistemas, la gestión del capital o el análisis, que te garantice el éxito y que vaya a poner dinero en tu cuenta. Esos son movimientos que van del trader hacia fuera.

Para que eso sea posible, para que el comportamiento del operador se organice en la dirección correcta y en la forma adecuada, el operador tiene que haber cambiado su mente, y ese cambio no sucederá de forma espontánea en la mayoría de las personas.

Si, de vez en cuando veo un operador que ya tiene esa mente de serie, es un “natural”, es alguien que se ha desarrollado en un entorno tal que ha sido capaz de activar una forma de pensar ideal para el trading: razona en probabilidades, gestiona su respuesta emocional, no traspasa el umbral que la haría activar sus mecanismos de defensa y acepta la incertidumbre.

Pero eso es tan excepcional, que es menospreciable. Tú no eres ese operador o no estarías escuchando mis palabras. Tu no has activado esa mente aún o ya tendrías el tipo de resultados que anhelas. Pero eso no quiere decir que no puedas serlo. Es más, lo que digo es que debes serlo, que tienes que transformarte para llegar ahí, y ese es un camino que va del operador al operador, no del operador al mercado. Un camino en el que, el operador deja de ser quien es para convertirse en quien debe ser, no es que aprenda un conjunto de distinciones, de procedimientos o de técnicas, es que se transforma en el tipo de persona capaz de actuar siempre a favor de su mejor interés, que es capaz de aceptar la incertidumbre y desactivar los mecanismos defensivos. No es una persona que aprende a aguantar con fuerza de voluntad, que se esfuerza en no mover el stop o en no saltar al mercado, no está luchando, no hay esfuerzo.

Dime, ¿qué es más fuerte, tu voluntad o tu mente subconsciente? ¿Cuánto puedes resistir a la tentación, cuánto tiempo crees que puedes estar completamente inmóvil a voluntad, por ejemplo, sin mover siquiera los ojos? No puedes vencer a esa mente que vela por tu supervivencia, como no puedes obligarte a dejar de respirar. El camino no es el del esfuerzo, el de la lucha, el del sometimiento, si no el del discernimiento que permite la transformación. Debes llegar a ser esa persona que ha comprendido y para la cual ya no hay lucha, ya no es una batalla con su condicionamiento.

Por eso digo que es tan importante que tengas claro a qué has venido aquí. Si lo que quieres es ganar dinero fácil ya te digo que eso no va a suceder. No vas a sostener tus ganancias a lo largo del tiempo mientras no te libres de la mente programada por tus antepasados que se va a activar cada vez que perciba una amenaza, eso no va a pasar.

Y no vas a doblegar esa mente, al menos no el tiempo suficiente como para vivir de esto. No eres más fuerte que ella, ni tan solo te acercas.

Lo que es más sensato es transformar esa mente, por eso digo que debes convertirte en el tipo de persona capaz de actuar a favor de su mejor interés. Por eso insisto en que el camino es del operador al operador. Sin ese trabajo interior cualquier esfuerzo exterior es estéril y no se va a sostener.

Pero si lo que buscas es dinero fácil, si quieres abultar tu cuenta para poder tener o hacer, estás perdido porque para ir hacia adelante, en contrata de lo que parece debes ir primero hacia atrás, y ese es un movimiento que no es intuitivo, que no aparece como evidente, y por tanto algo que es muy poco probable que hagas de forma espontánea. Ni tan siquiera está claro que llegues a ver ese recorrido porque estarás deslumbrado por las luces de neón de los sistemas, los indicadores, las técnicas, los gráficos. Tu foco de atención se dirigirá hacia ahí como la polilla a una bombilla ardiendo, simplemente porque es lo que está más disponible, más a tu alcance.

Si lo que quieres es ser trader, si lo que deseas es dedicarte profesionalmente a operar los mercados financieros, debes ver esto con claridad, y comprender que para llegar a la consistencia exterior primero debes llegar a la consistencia interior, que para hacer lo necesario para operar con éxito en un entorno incierto, primero debes ser el tipo de persona capaz de actuar siempre a favor de su mejor interés. De esa comprensión de desprender un cambio en la dirección de tus esfuerzos y eso puede que te lleva a recorrer el camino interior que te llevará a tu meta. Pero recuerda que eso no es evidente y que debes dejar de perseguir espejismos exteriores. Cuando comprendas, cuando tengas discernimiento, podrás enfocarte en la dirección correcta y hacer lo que debas hacer para ser.

Trading y filosofía, me escucho decir esto y pienso que estoy haciendo un esfuerzo en vano, que predico en el desierto porque lo que quieres escuchar no es lo que te digo, porque preferirías que te hablase de indicadores, de sistemas, de entradas, de métodos, de secretos, de configuraciones avanzadas y combinaciones técnicas, pero eso no es lo que necesitas. Eso no te hará ganar. Eso ya lo sabes, ya lo has aprendido, ya lo dominas. Recuerda, probablemente ya tengas el conocimiento sobre los mercados que necesitas.

En cambio mientras no te libres de tu condicionamiento ¿de qué te servirá? ¿Qué sentido tiene saber lo que debes hacer si no eres capaz de hacerlo? ¿Quieres seguir frustrándote una y otra vez? ¿Viendo oportunidades pero saboteando tu operativa? ¿Sabiendo que no debes improvisar y no obstante improvisando, comprendiendo que tu sistema dice A pero haciendo B? ¿Donde te ha llevado eso?

Cuando sientas suficiente dolor y estés dispuesto a renunciar al espejismo, verás que el único camino que te queda por recorrer va de ti hacia a ti, y es en ese momento en el que estarás en disposición de cambiar de dirección.

En ese caso te quedará aún un largo trecho por recorrer, pero ese es un camino bonito que te aportará mucho más que dinero. Ese es el camino del trader. Ese es debe ser tu camino.