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El qué vs el porqué

el qué vs el porqué

¿Qué mercado? ¿En qué marco de representación? ¿Qué señal? ¿Qué stop? ¿Qué cantidad arriesgar?¿ Qué salida? ¿Qué gestión? Estos son aspectos importantes, claro, y el trader que se centra en ellos busca realizar un trading mecánico. Es como si se dijera que, sabiendo el qué tendría resultados. Con solo saber qué combinación de indicadores, o qué señal exactamente, ya está, éxito asegurado. Saber el qué, tener esa información, esas dudas resueltas es lo que orienta su comportamiento. En su fuero interno está en un proceso de búsqueda, es Arjuna, ¿Qué hago? ¿Qué datos utilizo? Qué elijo? ¿Qué constituye una señal válida? ¿Qué noticias es mejor que no opere? ¿Qué me conviene más, gráficos Renko, Henkinashi, de volumen?

El qué, hace referencia al algoritmo, al procedimiento específico que permite obtener una ventaja: este mercado, en este marco de representación, con este tipo de análisis, da esta señal, que activada de esta manera, y explotada de esta otra arroja esta esperanza.

Estas preguntas se centran en el procedimiento, y nosotros necesitamos disponer de un procedimiento operativo que nos ofrezca una ventaja y el qué especifica esto.

Entonces, ¿si sabemos qué debemos hacer, nos basta? ¿Si tenemos claro el algoritmo que nos permite tomar las decisiones adecuadas en los escenarios específicos, sabemos qué operar, y de qué manera, y cómo gestionarlo, ya está?

Obviamente no: una cosa es tener la información y el conocimiento, y otra muy distinta es ser capaz de llevarlo a la práctica. Eso ya lo sabes.

Pero el punto que quiero señalar es previo a la ejecución. Antes de llevar a la práctica el conocimiento hay como mínimo una razón de peso para no contentarse con el qué e ir a por el porqué.

Pregúntate ¿qué pasaría si de repente el sistema que utilizas dejase de funcionar? Has interiorizado un procedimiento, una forma de actuar, de explotar una ventaja, pero desconoces qué hay detrás. Abres la terminal, dispones tu Workspace tal como has aprendido, esperas, esperas, esperas, el precio hace un desplazamiento, y luego otro, se dirige a una zona que tu tienes bien localizada, y sigues esperando. Si llega ahí, debe hacer algo concreto que tu sabes que decantará la balanza a tu favor, ya está donde le esperas, aguardas, has aprendido a ser paciente y lo eres, el precio parece bailar: arriba, abajo, arriba, ahí está, un fallo en el testeo de un máximo en una zona de trabajo acompañado de falta de volumen, más una vela direccional igual a entrada.

Dispones tus contratos en el punto exacto en el que maximizas tus opciones, el precio te sirve y comienza a moverse a tu favor.

Si finalmente sales con el beneficio esperado bravo por ti, pero ¿y si falla? ¿qué pasa si falla? Puede que te digas que eso es a lo que ya esperas, sabes que un porcentaje de las operaciones que tomes, aun cuando se ajusten perfectamente a tus setups, terminarán dando un resultado negativo. En principio, no es algo que te inquiete lo más mínimo, pero ¿qué pasará si ese porcentaje cambia? ¿A partir de cuantas operaciones fallidas debes disparar una señal de alarma? ¿tres? ¿cinco? ¿veinte?

Manejas férreamente tu riesgo y has aprendido a preservar tu capital, ahora bien, si has aprendido a explotar la mecanización de una ventaja y esa ventaja desaparece ¿cuando sabrás que la has perdido? ¿Con un operación perdedora? ¿con una serie suficientemente grande como para que te acerques al drawdown histórico de tu sistema? En ese caso, ¿los cambios en los resultados se deben a cambios en la dinámica del precio? ¿se deben a cambios en la composición del mercado porque han aparecido otros jugadores en forma de algoritmos de alta frecuencia, o porque estamos a la espera de noticias macroeconómicas y las manos fuertes se abstienen de participar? ¿son cambios estructurales o coyunturales? ¿han venido para quedarse o son una aberración estadística? Y lo más importante ¿cómo lo sabrás? ¿Piensas averiguarlo evaluando tu cuenta de resultados, y si llega a determinado umbral te abstendrás de participar? Si pierdes el 10% de tu cuenta y has sido disciplinado en la ejecución, ¿eso te indica que debes salir del mercado y reevaluar tu trabajo? ¿Tienes suficiente con un 7%? ¿Necesitas un 15%?

Los traders que operan mecánicamente y que explotan una ventaja, los traders centrados en el qué, han cerrado su comportamiento frente al mercado a un procedimiento que les da una ventaja, pero están vendidos si esta ventaja desaparece, y lo peor de todo es que están siempre bajo esa amenaza.

Lo más inquietante es que, si determinan la validez de lo que explotan en función de sus resultados, cuando estos fallan no suelen saber si se debe a un fallo en la ejecución, un factor asociado a la varianza del sistema, un cambio en la composición del mercado. Si evalúan lo que hacen y llegan a la conclusión de que han ejecutado correctamente, ¿qué les queda? Si es una aberración estadística pueden seguir operando con la esperanza de que el sistema recuperará, pero están frente a la tentación de comenzar a modificar el sistema. Si lo modifican ¿harán un ajuste en base a los datos históricos? ¿comenzarán de cero desestimando las ventajas que tenían y buscando otras posibles opciones de trabajo?  Si lo modifican y se trata de un cambio coyuntural, cuando retornen las condiciones en las que su sistema original era excelente ellos ya no estarán con ese sistema, si no con otro que puede no ser tan bueno ahora.

Una forma de afrontar estos retos que utilizan los traders centrados en el qué, consiste en explotar varias ventajas y cuantificar los resultados de manera que, si tenemos cinco sistemas podemos dedicar más capital a aquellos dos que mejores resultados estén arrojando, e ir rotando en función de lo que vayamos consiguiendo, pero con eso estaremos siempre un paso por detrás: el mercado cambia, nosotros lo vemos en la cuenta de resultados, dejamos pasar un tiempo para asegurarnos de que no son cambios puntuales y, o bien nos abstenemos de participar durante ese tiempo con lo que disminuimos el rendimiento que somos capaces de conseguir, o bien vemos como nuestra curva de capital de reciente. Si la curva nos indica que es conveniente utilizar otra ponderación de nuestros sistemas procedemos al ajuste y seguimos observando.

Evaluar nuestro éxito en base a la cueva de capital siempre nos costará dinero, y un trader centrado en el qué está siempre bajo ese tipo de amenaza.

¿Pero hay otra manera de posicionarse en el mercado que no esté basada en la mecanización? Si, claro, la utilizamos aquellos operadores centrados en el porqué, los traders que al ver lo que sucede en el mercado no lo analizamos bajo un prisma estadístico, mecanizado o matematizado, si no bajo la comprensión de que el mercado es el escenario que pone en evidencia los ajustes y desajustes entre las expectativas de sus participantes y sus propias limitantes

Los traders basados en el porqué, desarrollan la comprensión de los movimientos del precio, no la clasificación en patrones y formas, no es eso. No se trata de identificar una línea de tendencia, o un conjunto de velas, o unas relaciones matemáticas entre los impulsos y los retrocesos y decir: el precio está rompiendo una línea acelerada lo que suele ser preludio de un posible cambios de tendencia, o esta vela madre ha dejado tres velas interiores a continuación y si se rompe el máximo o el mínimo de esa vela el mercado probablemente hará tal recorrido, o la acción del precio ha dibujado un patrón de Gartley bajista así que bla, bla. No es eso, eso sigue siendo un trading basado en el qué.

El trader basado en el porqué, entiende lo que está sucediendo en el mercado más allá de la forma.

Se trata de ver más allá de la pieza amenazada por el alfil, más allá de la jugada de ataque en el flanco de la dama, se trata de comprender que ese simple movimiento en la apertura, es el preludio de una final de rey y peón.

Los participantes de un mercado buscan satisfacer sus necesidades preservando sus propias limitantes, lo que hace el precio es expresar, de la única forma posible, el equilibrio y reequilibrio entre los intereses de los participantes y sus limitantes. Conocer esas limitantes y comprender las formas en las que deben preservarse, permite entender lo que aparentemente es aleatorio. Los traders institucionales necesitan generar oferta y demanda y el público necesita preservar su capital ajustando su riesgo con un stop pequeño.

El trader institucional es proactivo y el público es reactivo, el primero toma la iniciativa y el segundo es arrastrado a la acción. Comprender quiere decir poder ver en los movimientos del precio y del volumen, cómo se despliega esa danza: si necesito liquidez debo conseguirla y ese es mi objetivo, si tengo un capital relativamente pequeño tengo miedo de perderlo y pago el precio de intentar defenderlo, si mis fondos son casi ilimitados puedo mover el precio y empujar a los demás participantes a mover sus piezas, etc.

Comprendiendo qué es el mercado, qué representa el precio, qué son esos movimientos del precio, qué limitaciones tienen los participantes, y qué tiene que pasar para que los que saben ganen, puedes tomar decisiones informadas y salir de la ecuación de las ventajas mecanizadas de un sistema. Ya no aplicas un set up en una zona de trabajo y cruzas los dedos, si no que lees qué está pasando, y en consecuencia, qué debe pasar a continuación. Vas un paso por delante y dejas de ser reactivo para ser un agente de cambio.

Ya no reajustas tu sistema porque las condiciones han cambiado, cierto tipo de condiciones no cambian desde hace cientos de años y te dan una ventaja perenne, esa es la ventaja por la que vale la pena luchar y hunde sus raíces en el discernimiento y la comprensión.

Si tu operativa se basa en el qué ya tienes un punto de partida, pero si lo que quieres es saber el porqué que se esconde detrás de la forma debes ir más allá. ¿Quién forma el mercado? ¿Por qué está ahí está oportunidad de inversión? ¿quién te está ofreciendo que participes en este juego si tu no tienes ni idea de finanzas? ¿quién te está haciendo creer que esto es dinero fácil y que tu puedes lograrlo? Si entiendes, si comprendes que son estas luces de colores y estos eslóganes tan bonitos, podrás ver el hilo que maneja la marioneta, y siguiendo el hilo verás la mano en la sombra, la marioneta, eres tú.

Este juego tiene unas reglas y sigue unos principios, tú no has escrito las reglas y puede que no conozcas esos principios. Eso es lo primero que debes comprender. Sin eso seguirás en el mundo de las formas.

Pero si comprendes, verás que lo que parece aleatoriedad solamente, lo parece desde la superficie, que hay otro nivel desde el que esa aleatoriedad es necesaria en la exacta forma que toma.