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El trading y el jiu jitsu

El trading y el jiu jitsu

Si estás en una posición perdedora, llegarás a un punto en el que deberás rendirte: si haces las cosas bien, ese punto estará determinado por tu stop de pérdidas, y la cantidad en riesgo será la que estipula tu política de gestión del capital. No incurrirás en riesgo de ruina, lo que implica que estarás arriesgando una parte muy pequeña de tu total. Una parte que, no mellará tu capacidad de seguir operando.

Si haces las cosas mal, esa cantidad, ese punto de rotura, ese nivel en el que soltarás tus posiciones, puede ser devastador. Si, ya sabes que debes mantenerlo acotado, lo has escuchado miles de veces, y lo comprendes, pero la información y el conocimiento no te obligan a actuar a favor de tu mejor interés.

En el fondo puede seguir viviendo en la ilusión de que puedes decirle al mercado lo que tiene que hacer, de que puedes apartar tu stop, o operar sin stop. Al fin y al cabo alguna vez eso te ha salido “bien”.

He estado implicado en el mundo de las artes marciales desde que tenía 10 años y mi padre me apuntó a Judo para que “canalizase” mi energía. Más tardes estudie Karate shito ryu, luego taelwondo, wing chun, kali, tai boxing, y varias formas de grappling entre las que se encuentra el jiu jitsu brasileño y, si bien es cierto que aprendí muchas cosas de cada estilo, que todas las escuelas desarrollaron mi disciplina, mi tenacidad, mi perseverancia, y mi coraje, hubo algo en el jiu jitsu que me parece especialmente relevante como operador, como trader: la humildad que esconde una estrangulación.

En otros estilos marciales, uno puede “disimular su nivel de incompetencia”. Si es un estilo en el que no se desarrollan combates con contacto pleno, uno puede crear la ilusión en su mente, de que, en caso necesario sería capaz de desarrollarse con competencia, pero uno no lo sabe porque no se expone a un entorno que le exija estar a la altura de sus fantasías.

Si practicas una disciplina marcial en la que el contacto en el combate es total, o casi total, tu nivel real de desempeño es mucho más evidente: o acabas tú de pie, o acabas tumbado en la lona.

Esa es la primera analogía; las artes marciales sin contacto, se parecen al trading con cuentas simuladas: puede parecerte que estás preparado, pero de hecho no lo sabes, y es posible que haya una diferencia notable entre tu imaginación de competencia, y tu desarrollo real.

Eso lo descubres cuando operas en real y descubres que el que pilota se comporta como una persona neurótica, miedosa, cobarde o mal preparada. Una versión muy mala de la idea que tenía en la cabeza sobre sí mismo, igual que descubres tu verdadero temple si pasas de una arte marcial sin contacto a una en la que el contacto es pleno. Las cosas se ponen rápidamente en su sitio.

La segunda analogía viene específicamente de la mano del jiu jitsu, y específicamente de una estrangulación. Si en un combate tu oponente te aplica una estrangulación, no tienes más opción que rendirte o desmayarte. Esa es una verdadera cura de humildad. Tu puedes pensar que tus low kicks son devastadores, y que tus combinaciones son demoledoras, pero si acabas en el suelo y tu oponente te gana la espalda, no tardarás en descubrir que no tienes más opción que aceptar humildemente tu lugar en el mundo.

Desde este punto de vista, el jiu jitsu te puede enseñar algo muy importante en trading: si llegas al punto de rotura debes rendirte. Aguantar supone la muerte, financiera, porque te quedas sin tu poder de compra, o física porque la sangre deja de llegarte al cerebro.

La primera vez que me enfrenté a un luchador que me podía someter fue en el Reino Unido, en una base militar americana a la que había ido a entrenar. Yo era instructor de Wing Chun, una arte marcial China de contacto, en la que había desarrollado un aceptable nivel, pero enfrente tenía a un sargento de las fuerzas especiales que se puso una coquilla, un protector bucal y me invitó a luchar: Hazlo lo mejor que sepas, me dijo, y yo, que tenía la soberbia de los veinte, juro que lo intenté con toda mi técnica. Pero cada vez pasaba lo mismo, me cerraba la distancia, me tiraba al suelo, me controlaba y me sometía.
Si aguantas una estrangulación sanguínea sin rendirte, la sangre deja de llegar al cerebro y pierdes la consciencia. No hay nada que puedas hacer. Te apagas y te despiertas más tarde, desorientado y sin saber qué ha pasado. Esa lección es análoga a la que puedes tener como trader si operas con una cuenta real y el precio se mueve en tu contra sin que aceptes que lo mejor que puedes hacer es salir en el punto de rotura. Si dilatas tu stop, si la arrogancia hace que apartes la defensa de tus posiciones para no incurrir en una pérdida, si se te ocurre que puedes apartar los stops para que no salten. Ahí estás perdido. Si tal vez, en alguna ocasión logres evitar una pérdida pero antes o después el mercado te pondrá en tu lugar.

Si tienes ocasión de  luchar con un practicante de jiu jitsu aprovéchalo, pide un combate e intenta aguantar sin rendirte, y luego, cuando veas que no hay vuelta atrás, respira y acepta tu lugar en el mundo.

Y cuando estés en el mercado, operando con tu cuenta real, recuerda esa lección: no hay nada de bueno en dilatar una posición perdedora. Tu stop está definido antes de tomar la posición, si el precio llega ahí, aceptas el resultado y sigues vivo para seguir operando. Tus resultados son la suma de tus decisiones y preservar tu capital es una de las más importantes.