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La arrogancia del trader

La arrogancia del trader

El trader que forma parte del público, el que opera con cuentas de menos de siete cifras, es un invitado en este negocio. Ni ha escrito las reglas, ni tiene la capacidad de modificarlas. Lo único que puede hacer es participar como mejor sepa. Pero, este es el gesto, o del loco inconsciente, o del arrogante. O bien ignora de qué va esto y entonces es un ignorante, no comprende quién le está dando la contrapartida, no conoce a su enemigo, ni el poder económico que tiene, ni su forma de trabajar o, conociéndolo, se enfrenta igualmente porque es arrogante.

Si solamente es un ignorante, el mercado se encargará de enseñarle de qué va esto separándolo de su dinero y de su confianza, pero si su movimiento no es desde la ignorancia debe ser arrogante igualmente, porque es necesaria mucha autoconfianza para pensar que uno tiene opciones de éxito en una lucha tan desigual.

Un trader institucional, tiene mucho más dinero que tú, su horizonte de inversión puede desarrollarse durante meses o años con lo que no siente la necesidad de generar ingresos en la próxima operación, puede aguantar movimientos en contra con estrategias de cobertura que a ti no te está dado ni imaginar, cuenta con información privilegiada a la que tú no puedes acceder, con supervisión estricta de todas sus operaciones por parte del departamento de riesgo, con lo que minimiza potenciales errores, con la fuerza toda la organización a la que pertenece, desde los operadores más veteranos.

Hasta los manuales de procedimientos fruto de mucha experiencia acumulada, los mejores sistemas, estrategias, y métodos que incluyen el trading de alta frecuencia, o el arbitraje, y pueden mover el precio a corto plazo en la dirección que les interesa para expulsar a las manos débiles.

Pensar que te vas a enfrentar a ellos y salir ganador es arrogancia o ignorancia.

Ese grado de autoconfianza exagerada en las propias capacidades y talentos es, tal vez, necesaria para permanecer como operador hasta entender que uno no se enfrenta a los grandes operadores, si no a los operadores pequeños. Que uno no vence a los institucionales, si no al público. Que debes aprender a participar al lado de los profesionales y en contra del público.

Esa arrogancia como expresión de autoconfianza, la veo en todos los traders de éxito con los que me relaciono. Sin duda, confían en ellos y en sus posibilidades.

En cambio, veo otros muchos aspirantes a traders que son arrogantes de una forma tal que les autodestruye. Una cosa es que confíes en tus capacidades, estrategias, talentos, y otra, muy distinta, es que hagas una valoración de la realidad completamente distorsionada hasta el punto, de que creas que le puedes decir al precio lo que debe hacer.

Un grado superlativo de confianza puede llevar al trader a descuidar su guardia, puede hacerle participar con más contratos de los que debe, al fin y al cabo él confía en lo que hace, se dice “Si un 1% de riesgo está bien, ¿por qué no un 10%?”

Entonces ese operador transforma la autoconfianza en arrogancia y la arrogancia en soberbia: “¿Para qué tomar beneficios en 60 ticks si puede aguantar hasta los 200? ¿Por qué conformarse con 200 si el mercado podría darle 500?”.

Y lo que veo al observar su trabajo son ticks entregados al mercado: operaciones bien planteadas que han dado 30 o 40 ticks, pero que no han sido protegidas ¿para qué protegerse si uno se sabe invulnerable?

Entonces el mercado retrocede y el trader sale en breakeven o,  si se trata de un trader verdaderamente arrogante, sale en pérdidas. De hecho si el mercado ya le “había dado” 40 ticks, cómo va a contentarse salir en breakeven.

El precio se dirige a la siguiente área de resistencia en un desplazamiento que favorece los intereses del operador y le hace ganar rápidamente 50 ticks pero es fácil caer en la soberbia y decirle al mercado que “debe” romper esa resistencia. No es que se lo diga gritando, si no que se lo dice con el acto de no cerrar sus posiciones.

No toma beneficios en la resistencia porque le está dando directrices al mercado: “Quiero que colmes mi ambición. Rompe esa resistencia y haz lo que yo te digo. No lo que debas, ni lo que tengas que hacer, si no lo que satisface mis necesidades”.  Esa arrogancia tornada soberbia ahoga al trader por lo demás competente.

Su naturaleza contiene la semilla de la arrogancia, de otro modo,  no se atrevería con el proyecto del trading, no arriesgaría su dinero ni su autoimagen. Y  si el árbol brota de forma orgánica puede obtener el fruto necesario para persistir ante los retos, esa arrogancia es buena o puede empacharse y, en ese caso, convertirse en el verdugo de sus propios sueños.

Valora dónde estás tú y no caigas en la trampa de convertir la luz en sombra.

 

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