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Los dos conejos

Uno podría pensar que, tomando lo mejor de un estilo y añadiendolo a lo mejor de otro, va a conseguir un resultado óptimo, pero no suele ser así.

Hemos aprendido un sistema que explota un concepto cualquiera sobre el comportamiento del precio, por ejemplo, que cuando tenemos un impulso, ese impulso tiende a corregir antes de seguir en la dirección inicial. Imaginemos que nuestro sistema intenta establecer el área en la que es más probable que suceda dicha corrección para abrir posiciones en esa zona.

Otro ejemplo, hemos aprendido un sistema que explota la tendencia del precio a regresar a la media. Establecemos un perfil de volumen, por ejemplo, y si el precio intenta escapar sin éxito, abrimos posiciones en dirección al punto de control. El sistema estudia la forma en la que se intenta realizar el escape para determinar aquellos escenarios en los que el precio falla.

Otro ejemplo, un periodo de baja volatilidad irá precedido generalmente de un periodo de mayor volatilidad. Si medimos la baja volatilidad del precio por el estrechamiento de las bandas de bollinger y del canal de Keltner podemos determinar escenarios en los que el precio puede salir disparado y nosotros podemos participar en la misma dirección que el escape.

Una variante del mismo concepto: cuando el precio hace dos velas interiores en rango diario, esperamos una rotura del máximo o mínimo de la última vela interior para participar en esa misma dirección. Una vela interior es una vela cuyo rango de cotización cae dentro del rango de la vela anterior.

Otro concepto que podemos explotar es la correlación de mercados: si hemos determinado un subyacente base altamente correlacionado con otro u otros, y vemos en esos otros movimientos claros en una dirección podemos participar en el subyacente base en la misma dirección que en los subyacentes correlacionados.

Las opciones solamente están limitadas por nuestro conocimiento, nuestra capacidad de observación y nuestra imaginación.

Ahora bien, el problema que quiero señalar no tiene que ver con el modelo que explotemos, si no con la tendencia, por lo demás humana, a perfeccionar la rueda. He aprendido un sistema que explota una ventaja, pero mi mente se resiste a la idea de aceptar una serie de operaciones perdedoras, así que, si mezclo lo mejor de un sistema, con lo mejor de otro, el resultado será una Gestalt, y conseguiré unos resultados mejores que la suma de sus partes.

He estudiado un sistema que confina el precio dentro de determinada estructura: la rejilla de Gann, las líneas diagonales de un canal, los armónicos, o lo que sea, y he estudiado también un sistema que aprovecha la manipulación del precio en los cambios de sesión: europea, americana y asiática.  Ahora tengo la intención de “filtrar” mi operativa tomando aquellas operaciones en las que la lectura del precio coincida, tanto en su estructura como en el comportamiento por zonas horaria. El resultado comienza con una disminución en el número de oportunidades. Al esperar una coincidencia de factores he eliminado muchas oportunidades que estaría tomando si me basara solamente en un solo sistema.

La pregunta clave es, con esa disminución, ¿consigo eliminar las operaciones perdedoras y mejorar mi ratio de éxito? No necesariamente. Al haber aumentado la complejidad de mi sistema he dado un paso atrás en mi competencia. Ser técnicamente bueno en la aplicación de una metodología, y en la aplicación de otra, no me hace necesariamente competente en la aplicación de la suma de ambas metodologías.

Este nuevo sistema plantea sus propios interrogantes que debo ser capaz de contestar.

Antes tenía cierta experiencia práctica en la aplicación de ambos sistemas por separado, pero no estaba satisfecho con los resultados. La búsqueda de la perfección me ha llevado a intentar mejorarlos aunando ambos sistemas pero no he bajado mi nivel de competencia porque esa habilidad es nueva para mi y en la aplicación de ese sistema mixto tengo cero experiencia.

Si no me doy el tiempo suficiente para desarrollar esa competencia, lo que quiere decir muchas horas de pantalla y el análisis detallado de los resultados, mi competencia no pasará de ser mediocre, con lo que, realmente lo que busco, es mejorar mis resultados, no se dará.

Entonces, es muy probable que me encuentre ante el siguiente peligroso escenario: era competente con el sistema A y también lo era con el sistema B, pero no estaba satisfecho ni con los resultados de A, ni con los de B, así que he creado el sistema C que es la mezcla de ambos sistemas, pero el precio que he pagado es que he renunciado a mi experiencia acumulada. He dado un paso atrás, y me he situado en un nivel de aprendiz… ¿Voy a ser tolerante con la falta de resultados debida a mi inexperiencia el tiempo suficiente como para ganar experiencia? ¿O voy a sentirme insatisfecho y, una vez más, voy a intentar “mejorar” el sistema añadiendo o eliminando algún aspecto?

¿Ves la amenaza? Cada vez que añadimos o eliminamos algo del sistema retrocedemos y nos situamos en un nivel de desempeño menor dada nuestra falta de experiencia, pero nuestras expectativas sobre nuestra competencia puede que no se reajusten, al contrario, en vez de esperar unos resultados menores fruto de la inexperiencia, esperamos unos resultados mayores fruto de nuestra ansia.

Desear mejores resultados es una aspiración loable y perfectamente legítima, pero  es bueno que tengamos en cuenta las consecuencias de mezclar sistemas y el hecho de que la suma de dos sistemas crea un sistema nuevo que puede que no sea mejor que ambos sistemas por separado.

Tal vez sí, puede que seamos capaces de conseguir una forma de operar que nos satisfaga, pero incluso en ese escenario deberíamos tener en cuenta el potencial retroceso en nuestra competencia técnica y ejecutiva, ya que estaremos renunciando a nuestra experiencia.

Otro aspecto fundamental, que deberíamos analizar es, si la búsqueda de mejores resultados no es nuestra forma de disimular una mente determinista. Si seguimos viviendo en un mundo lineal esperamos poder controlar nuestros resultados y esta búsqueda de control puede que sea lo que se esconda detrás de nuestro perfeccionismo, en cambio si aceptamos que el trading se desarrolla en un escenario probabilístico podremos vivir con lo que sea que nos de el sistema que estemos explotando porque esos resultados serán la expresión perfecta de la indeterminación del trading.

Un perro cazador que persigue el rastro de dos conejos suele terminar frustrado dando vueltas en círculo. Que no te esté pasando esto a ti.