Pasar al contenido principal

No eres tú, es tu proceso

No eres tú, es tu proceso.

¿Qué me pasa doctor? ¿Qué tengo de malo? ¿Qué hay en mi que explique mi falta de resultados? ¿Es que soy corto? ¿Es que necesito ser un super hombre, un semi Dios? ¿Qué me pasa? ¿No valgo? ¿No tengo lo que hay que tener?

No hay nada malo en ti, creeme, no es que falles tú, falla tu proceso.

Deja de machacarte una y otra vez con mensajes de desánimo, no te pasa nada, es el trading.

Lo que está mal no eres tú, sino tu proceso. Entiende eso. Libérate de la culpa, eres adecuado, tienes todo lo que necesitas para operar con éxito, no eres tú, es el proceso que sigues.

Una mente superior no te hará ganar, la capacidad de hacer cálculos multifactoriales en tu cabeza, de solucionar ecuaciones diferenciales rápidamente, o de resolver acertijos no te convertirían en un mejor operador.

Muchos profesores universitarios, dedicados a la física, a las matemáticas o a la ingeniería fracasan como traders, y los pocos que logran operar con éxito no lo consiguen gracias a una inteligencia superior, o a un conocimiento velado: lo logran gracias al proceso que implementan.

No necesitas nada que no tengas. No eres tú, es tu proceso.

Y puede que creas que no te faltan motivos para culparte, has dedicado tanto esfuerzo, tanta lucha, tanta energía que deberías estar logrando ya un tipo de resultados que no llega, ¿será por ti? ¿Será que hay algo que no funciona?

La culpa puede ser natural en tu cultura, pero ni te apoyará, ni te permitirá ver el origen de tus pobres resultados. No eres tú, es el proceso que estás siguiendo.

Por este motivo debes dejar conciliarte primero con tus talentos, con tus virtudes, con tu adecuación. Tus sueños son correctos, no los recortes. ¿Quieres dedicarte al trading? No desesperes.

Recuerda que el momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer.

¿Entonces dónde miras? ¿Qué debes escrutar? ¿Qué debes hacer para conseguir otro tipo de resultados?

Debes trabajar sobre el proceso que estás siguiendo, sobre los pasos que das que son los que te llevan a tus resultados. ¿Qué pasos son esos? ¿Los tienes bien identificados? Comienza por ahí.

Necesitas ver la relación de pasos que estás dando: ¿Cómo analizas el mercado? ¿Cómo establecer las hipótesis de trabajo para la jornada? ¿Cómo identificar ventanas de oportunidad? ¿Cómo determinar el punto exacto en el que debes comprometer tu capital? ¿Cómo decides qué cantidad debes arriesgar, con qué capital participarás y cuando tomarás beneficios? ¿Cómo manejas tus posiciones una vez estás dentro del mercado?

Todos y cada uno de estos elementos se puede hacer de infinitas formas distintas. Si cazas el procedimiento a través del cual operas, si lo sacas de tu cabeza de manera que puedas diseccionarlo, analizarlo pieza a pieza y reflexionar sobre él, podrás encontrar áreas de mejora, podrás ver que de todas las formas posibles solamente un número limitado tiene el potencial de darte el resultado que persigues, que no vale cualquier procedimiento.

Si, llevado por la frustración y la desesperación de la falta de resultados te limitas a sentarte delante del mercado y a improvisar “una sesión más” no esperes salir victorioso. Ese nivel de funcionamiento no es el de un trader profesional. No puedes improvisar y esperar dar con la tecla adecuada, incluso si dieras con ella y sonase la flauta por casualidad, no podrias sostener tus resultados.

En cambio, si tienes claro que los resultados que consigues son fruto de las acciones que emprendes, y relaccionas todas y cada una de esas acciones, y las secuencías, y las observas, podrás trazar hipótesis de trabajo diferentes, encontrar puntos ciegos, áreas de mejora, errores. Pero eso no puede suceder ni por azar, ni si te estás criticando constantemente.

Date permiso para trabajar sobre el proceso y entiende que hay una secuencia específica de pasos que permiten cocinar una paella increíble, igual que hay una secuencia específica que te permiten operar con éxito.