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Tres pasos para la gestión emocional

tres pasos para la gestión emocional

Recuerda, tu éxito como operador no depende tanto de lo que sabes, como de lo que haces con lo que sabes y ese hacer, ese comportamiento específico que te permite operar con consistencia, es fruto de un determinado estado mental.

La distancia psicológica es el recorrido que hay entre esa mente ideal y tu mente actual.

La consistencia, en el marco de esta comprensión, no tiene que ver con realizar una operativa sin operaciones perdedoras. Tendrás pérdidas incluso cuando seas un trader consistente. La consistencia a la que me refiero es la que te permite operar sin cometer errores. Esa operativa es la que produce resultados sostenibles en el tiempo.

Hay un estado mental capaz de producir la consistencia, un estado mental capaz de llevarte a operar sin cometer errores.

La curva de equity de un trader que comete errores contiene tramos que ascienden a lo largo del tiempo seguidos de tramos en los que hay caídas bruscas. Estas caídas son producto de los errores del operador.

Si trabajaras en la eliminación de tus errores tus resultados totales mejorarían mucho. Al eliminar los eslabones débiles tu curva de equity reflejaría un ascenso constante y sostenible.

Cuando no entras en un set up perfectamente definido porque tienes miedo a perder. O cuando limitas la ganancia de una operación favorable. Cuando comienzas tu sesión de trabajo ganando pero terminas devolviendo los resultados, o cuando aguantas una posición en contra con la esperanza de que regrese a break even. Cuando improvisas y te saltas tus reglas después de que el mercado haga un movimiento inesperado. Cuando operas de forma agresiva justo después de una pérdida. Cuando dejas de operar después de una operación perdedora o promedias a la baja. O cuando aguantas una posición ganadora más tiempo del conveniente con la esperanza de lograr un home run pero al final sales en break even, o cuando operas con más contratos de los que puedes permitir e incurres en riesgo de ruina, o cuando no tomas una operación perfectamente definida si ocurre después de un par de operaciones perdedoras.

Cada trader tiene tendencia a cometer un tipo de error, pero está claro que debes cruzar esa distancia psicológica y que eso requiere un tipo de trabajo sobre tu forma de pensar.

Y por otro lado, ese trabajo interior del trader, no es algo que habitualmente se nos haya enseñado a hacer. No hemos ido al colegio y nos han dado clases de gestión emocional, no nos han enseñado que procedimiento debemos seguir para erradicar pensamientos obsesivos, ideas irracionales, o como gestionar nuestro estado de ánimo y superar nuestra depresión, nuestra ansia o nuestra impaciencia.

¿Cómo se supone que desarrollarás tu mente si no conoces los mecanismos necesarios?

Al hablar de esta distancia psicológica, Mark Douglas hace una analogía muy útil. Él dice que esta distancia no se mide en centímetros, sino que es más bien como el código de un programa informático: puedes tener 200 líneas de código perfecto con un solo error que impida generar el resultado que el programa busca. El trader puede estar a una sola línea de programación mental de su consistencia en el mercado, pero el tema está en saber localizar esa línea mal escrita y ser capaz de reescribirla correctamente.

No es que tenga que ser necesariamente difícil, el trabajo sobre uno mismo es algo a lo que, por lo general, no estamos acostumbrados, pero eso no implica que sea difícil. Identificar ese error y corregirlo puede ser sencillo. Es como abrir una puerta electrónica con un código. Si sabes la combinación es un momento, si no la sabes puedes estar muy ocupado probando permutación tras permutación y no lograrlo.

El modelo que utilizamos para trabajar sobre nuestro desempeño desde el punto de vista mental, en trading de futuros es el de las tres Erres: Reconocimiento Regulación Racionalización.

Reconocimiento hace referencia a la identificación del autor de nuestras pifias. ¿De quién depende que cometamos errores de disciplina? Un pista: aparecerá cada vez que te pongas delante de un espejo. Uno debe reconocer que sus errores le pertenecen, no son del sistema, no son del mercado, no son de otra persona, son de uno mismo porqué es uno quién ha decidido actuar en contra de su mejor interés, es uno quién ha dudado al entrar, quien ha movido los stops, quién ha apalancado más posiciones de las que determina su política de gestión del riesgo.

Todas estas son decisiones que toma uno mismo y debemos comenzar asumiendo nuestra responsabilidad.

Reconocer también quiere decir realizar el trabajo de recopilación de los propios errores y pífias. El alumno debe identificar los principales mecanismos por los que se hace perder, y debe estar dispuesto a trabajar sobre ellos. ¿Mueve los stops a BE antes de tiempo porque no quiere perder y cualquier pequeño retroceso le expulsa? Anotado en la lista. ¿Toma una operación perdedora con un contrato y la siguiente con dos contratos para recuperar la pérdida? A la lista. ¿Duda al tomar un set up y cuando quiere entrar el precio se ha escapado? Apuntado queda.

Ahora tenemos una lista de errores sobre los que trabajar. El siguiente paso es aprender a regular nuestro estado emocional cuando estamos bajo presión.

Cuando no tenemos nuestro capital comprometido solemos activar un tipo de mente analítica que puede quedar inaccesible ante el estrés, el miedo u otra emoción fuerte. Pero si nos sentimos amenazados, si sentimos que podemos perder nuestro dinero, el control del timón pasa a la mente más primitiva e irracional que tenemos: la que se encarga de nuestra supervivencia.

Esta mente interferirá en tu capacidad analítica y ejecutiva una y otra vez. Guiada por el deseo de evitarte el sufrimiento dejará fuera de tu conciencia información muy válida que puede estar ofreciendo el mercado. Si va en contra de tu entrada no la verás, literalmente quedará fuera de tu conciencia. Si esta mente se activa ya has perdido así que, el segundo paso del modelo es regular su activación. Queremos estar atentos pero sin traspasar el umbral de activación de nuestros mecanismos de supervivencia automáticos y subconscientes.

Esto lo podemos hacer de muchas formas, y una de las más sencillas es regulando nuestra respiración, haciéndola más lenta, más sosegada, más profunda. Eso tiene un efecto inmediato sobre nuestro sistema parasimpático.

El tercer paso del modelo es la Racionalización: lo que queremos es traer a la conciencia el tipo de ideas que están detrás de nuestros impulsos. Imagina que sientes que debes alejar el stop del punto inicial porque el mercado podría retroceder y sacarte. Ese impulso no va a favor de tu mejor interés. El mercado puede efectivamente ir en tu contra y sacarte pero para eso tienes un stop en primer lugar ¿qué sentido tiene “dilatar” tu stop?

Ese es un movimiento desde el miedo. Si ponemos nuestra atención en nuestro diálogo interno (y eso es algo que solamente podemos hacer si no hemos traspasado nuestro umbral de activación), podemos aprender a identificar el tipo de creencias irracionales que pueden estar detrás de nuestras conductas.

Nuestro trabajo consiste en cuestionar la validez de esas ideas y en cambiarlas por creencias racionales. En el caso del ejemplo, si lo que sentimos es que debemos alejar nuestro stop para “no perder” lo que podemos hacer es cuestionar si eso es racional ¿lo es? ¿es racional tener un stop y apartarlo? ¿por qué operamos con un stop en primer lugar? Lo hacemos porque no sabemos que hará el precio.

Este debe ser nuestro punto de partida, no sabemos qué hará y aceptamos que puede hacer justo el movimiento contrario al que nos interesa, y si eso es así, tras llegar a determinado punto de rotura, ya no queremos estar dentro del mercado porque el motivo que nos llevaba a participar ha quedado invalidado.

Utilizamos un stop en el nivel de precio que invalida la hipótesis que estamos operando. Si el precio llega ahí la hipótesis ha quedado invalidad y ya no tenemos motivos para estar en la operación. Por eso está ahí el stop. Si apartamos el stop estamos yendo en contra de nuestro mejor interés porque partimos de una idea distinta: partimos de la creencia de que sí sabemos qué hará el precio: “Llegará al punto en el que tenemos el stop y luego regresará a la senda que nos interesa”

Pero ¿es eso racional? ¿Realmente podemos saber qué hará el precio? Y ojo, que la intención al mover el stop es positiva: uno quiere evitar la realización de una pérdida, pero es irracional porque se genera sobre una premisa falsa: podemos saber lo que hará el precio. No, no podemos saberlo. El precio puede llegar al punto en el que está tu stop, y puede girar, o puede traspasarlo y seguir en la dirección contraria sin pausa.

No sabemos qué hará el mercado y por eso utilizamos el stop. Acotamos el riesgo porque aceptamos esa verdad y porque entendemos que la base de nuestro éxito no es predictiva, sino estadística. Estamos explotando un sistema que pone las probabilidades a nuestro favor y si seguimos operando de forma disciplinada esas probabilidades terminarán llenando nuestra cuenta.

Reconocer, Regular, y Racionalización: un bucle en tres fases que nos puede ayudar a cerrar esa distancia psicológica de manera sistemática.