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¿Puede un trader escribir el Quijote?

¿Puede un trader escribir el Quijote?

Traigo a colación el Teorema del mono infinito, de Émile Borel, para que reflexionemos sobre las probabilidades de que soluciones tus problemas de disciplina dejando tu desempeño en manos del azar.

Borel dijo que “si un millón de monos mecanografiaran diez horas al día, era extremadamente improbable que pudiesen producir algo que fuese igual a lo contenido en los libros de las bibliotecas más ricas del mundo y aun así, en comparación, sería aún más inverosímil que las leyes de la estadística fuesen violadas, siquiera solamente”.

Con esta analogía Borel quería señalar la magnitud de lo altamente improbable.

Esta idea de los monos aporreando máquinas de escribir me viene a la cabeza cuando pienso en el desarrollo de la disciplina del trader medio. Tiene buenas intenciones, un gran deseo de éxito y voluntad, es tenaz, perseverante, pero demasiado creativo.  Y esa creatividad, sumada a su capacidad casi ilimitada de darse ánimos y volverlo a intentar, le mantiene alejado del éxito que persigue. Sí, puede parecer contradictorio, pero es así. Quizá un operador menos tozudo, daría con la solución al problema que le atenaza y no le deja vivir.

Enfrentado al mercado, nuestro amigo el operador medio ve que, haga lo que haga, las monedas de oro siguen pareciendo al alcance de sus dedos, pero sigue sin lograr cogerla.  “Las toco”, se dice, “están ahí, a la vista, pero siempre un paso más lejos de lo que parece”.

Cuando opera y gana, refuerza la idea de que está en la senda correcta, pero suele desestimar el efecto de la varianza. Puede ser, perfectamente, que esté ganando por pura casualidad, que los resultados de esa operación ganadora, que él atribuye a ese nuevo indicador, sean pura casualidad. Y claro, los resultados de esa operación son tan alentadores que le infunden el ánimo suficiente para seguir adelante. Luego, sigue con una ristra de operaciones en contra. ¿A qué se debe, ha cambiado el mercado, ¿es casualidad? Si persiste haciendo lo mismo y sigue sin ganar caerá en la tentación de modificar lo que hace. No seguirá con un plan que arroja resultados negativos, claro está, así que añadirá una entrada nueva, un horario diferente, unas mejoras en el indicador o aplicará su sistema o otro mercado.

¿Quién puede culparle? Si lo que hace no funciona ¿para qué seguir?

Aquí es donde aparece el mono aporreando la máquina pero, al menos, el mono no espera escribir nada que pueda leerse. No tiene la expectativa de que, si sigue golpeando con entusiasmo y tesón logrará el éxito como novelista. Eso no va a pasar. Lo sabes tú y lo se yo. Pero nuestro amigo el trader parece que vive ajeno a este hecho.

Arranca una nueva sesión. Reagrupa sus fuerzas y se propone batir al mercado. Hoy añadirá una señal nueva que ha visto en un vídeo. A ver qué tal, díselo tú qué tal ¿Qué crees que pasará que no haya pasado ya en las últimas ene semanas? Repetirá el ciclo de destrucción mental en el que está. Nuevas señales para las que tiene cero experiencia, que le llevarán a resultados azarosos. Resultados sobre los que sacará conclusiones que puede que tengan poco que ver con lo que hace. Conclusiones que le llevarán a mantener la señal o a sustituirla por otra que sea “mejor”. Es la pesadilla en la que está atrapado desde hace tanto tiempo.

Si quieres mejorar tu desempeño que como operador no hagas el mono. Deja de dar golpes al azar y planifica tu trabajo.

Te propongo el siguiente plan en tres pasos:

Paso 1.

Haz una relación de tus principales errores. Escribe qué errores estás cometiendo una y otra vez que están impidiendo que ganes. Entro en escenarios mal definidos, tomo más operaciones de las que debería, ajusto mucho el stop por que tengo miedo de perder, cuando la operación va en mi contra salgo con full stop y cuando va a mi favor apenas rasco unos ticks, se me escapan algunas noticias que afectan al mercado porque no he revisado la previsión para el día, aguanto posiciones en mi contra con la esperanza de recuperar, si el precio retrocede me digo que puedo entrar de nuevo a un precio mejor, si logro el objetivo del día sigo operando hasta que devuelvo mis ganancias, dudo antes de entrar y el precio se escapa sin m,i de manera que luego salto a perseguirlo y quedo expuesto. Este es tu punto de partida si aceptas el plan. Son tus demonios, nacen y mueren en ti. Te pertenecen. Es la forma como te impides ganar y debes trabajar sobre eso. Olvídate de añadir indicadores, mercados y sofisticación. La solución a tu problema no está ahí afuera si no entre tus orejas.

Paso 2.

Elige un error y céntrate en él. No todos te afectan por igual, no todos son tan desastrosos. Encuentra el demonio entre los demonios y dedícale tu atención concentrada hasta que lo destierres, y hazlo de forma consciente, sistemática y planificada. Cuando estés por operar no te limites simplemente a ponerte delante de las pantallas y a analizar el precio Eso ya lo has hecho y no funciona.

Haz lo siguiente en cambio: piensa en el objetivo de desempeño para la jornada y dite que hoy en tu operativa NO caerás en ese error. Harás lo que debas hacer, pero ese error NO será una conducta. Ahora bien, tu mente no procesa bien el negativo. Si te propones NO pensar en un elefante verde, bueno, vas a pensar justo en ese elefante. Así que lo que harás será asegurarte de tener un objetivo en positivo. Si consideras que un error pernicioso en el que incurres es que mueves el stop a BE antes de tiempo, lo que harás al comenzar la sesión será decirte que, durante la jornada de hoy, cuando entres en una operación dejarás el Stop donde debe estar y permitirás que el precio se mueva en tu contra o a tu favor sin gestionar la posición. Y también te dirás, si encaja en la forma como operas, que protegerás las ganancias situando el Stop a BE cuando el precio se haya desplazado ene ticks, la cantidad que consideres que se ajusta a tu operativa, si acaso alguna. Si el error que eliges es que entras antes de que la ventana de oportunidad esté bien definida, te plantearás entrar cuando la ventana esté bien definida (En vez de decirte: No entraré hasta que la ventana esté bien definida). No tomaré beneficios antes de tiempo se convertirá en tomaré beneficios en el momento adecuado. No operaré con más contratos de los que debo será: operaré con el número de contratos ajustados a mi política de money management. No promediaré a la baja será: Si el precio se mueve en mi contra aceptaré el Stop Loss, o añadiré posiciones solamente en las operaciones ganadoras, etc, etc.

Paso 3.

Revisa tus logros. Al finalizar la sesión, más allá del resultado económico que hayas logrado, piensa en el trabajo que has realizado sobre tí mismo, en el objetivo de desempeño que te has propuesto. ¿Qué tal lo has hecho? ¿Has conseguido expulsar a tu demonio durante toda la sesión? ¿Tal vez durante la mayor parte de la sesión? Reconoce tus logros. Date una palmadita en la espalda. Un pequeño paso para ti, un gran paso para tu consistencia. Estás más cerca y mañana habrá más. Este tipo de repaso es muy importante. Si, tu análisis, la ejecución de tus entradas, esto también cuenta, claro, pero ahí ya has pasado tiempo suficiente, hazte ahora un regalo y dedica tiempo a eliminar esos errores uno por uno, y celebra todos y cada uno de tus logros.

El camino es ese. Nada de operar de forma improvisada. Nada de estar frente al mercado con buenas intenciones pero sin un plan para trabajar sobre ti mismo. Empieza cada día de trabajo centrando tu atención en el error de la semana. Haz de él tu prioridad. Expulsalo de tu día a día hasta que te libres de él. Piensa que cada vez que eliminas un error, ganaras dinero. Ya sabes operar, ya sabes analizar el mercado y tomar operaciones, lo que marcará la diferencia es que seas capaz de centrar tu conducta en hacer lo que sabes que debes hacer.

Pronto, dejarás atrás a ese operador que aporreaba el teclado con la esperanza de lograr por azar la consistencia.