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Tres tristes traders

Tres tristes traders

Si evalúas tus resultados en función del primer objetivos estas fallando: ni puedes vivir de lo que ganas, ni tienes el control de tu tiempo. Pero te esfuerzas. Eso no te lo quita nadie. No logras sostener tus resultados y das un paso adelante y otro atrás. Pero te mueves, ¿verdad? Lo intentas con ganas y empeño, y tal vez te digas que, antes o después lo conseguirás.

Pero ¿y si ya lo estás consiguiendo? ¿Y si resultado que hay otro nivel de objetivos que también has pedido y que ya has logrado? Vives en Barcelona y quieres ir a Barcelona. Pero ya vives en Barcelona, pero quieres ir a Barcelona. ¿Cómo casas eso?

El primero es el trader coleccionista. Un intelectual, una persona que sabe mucho de trading. Puede hablar de cualquier indicador, de cualquier tipo de gráfico y de cualquier mercado. Sabe de análisis técnico clásico, pero también de análisis técnico dinámico, conoce los indicadores técnicos de toda la vida pero también de los sintéticos; domina los gráficos de ticks, de volumen, de rango, renko, henkinashi, los tipo foot print; tiene experiencia en acciones, en CFD, en Futuros, en Forex; ha operado gráficos diarios, y gráficos de un minuto, incluso gráficos de segundos, ha configurado combinaciones de medias móviles basadas en la interacción de marcos temporales, basadas en las series de fibonacci y basadas en el Volumen ponderado.

Conoce todas las teorías sobre el precio: equilibrio de la oferta y la demanda, búsqueda del precio justo, doble subasta, manipulación institucional, cuidadores del precio, algoritmos codificados, regresiones a la media, geometría sagrada, ciclos lunares, ciclos presidenciales. No es coña, los conoce, los ha estudiado: puede hablarte del ciclo del liderazgo global (The Global Leadership Cycle)...

Si le hablas de autores comenzará por Dow, y pasará por Gann, te hablará de Darvas, de Jesse Livermore, del trabajo sobre ciclos de mercado de Hurst, pero también de los estudios de Brian Millard sobre los trabajos de Hurst. Conoce el marco conceptual de Bill Williams, y el Volume Spread Analysis de Tom Williams. Es sabedor del trabajo de Philippe Cahen, y de la geometría de Drummon.

En una conversación te dejará sorprendido por su conocimiento: sabe de todo. No hay un indicador, una teoría, un sistema que no conozca. ¿Las ondas de Wolf? Las conoce. ¿Codes? Los conoce. ¿El sistema de los Market Makers? Lo conoce. ¿Los patrones armónicos de Gartley? Los conoce. ¿El marco de Dirk du Toit? Lo conoce. ¿Roob Booker? lo conoce. ¿Larry williams? lo conoce. ¿Joe DiNapoli? Lo conoce.

Ha operado con Trade Navigator, con eSignal, con Tradestation, con Visualchart, con NinjaTrader, con Multicharts, con Tradeviewer, con Trade guider, con OFA, con Sierra charts.

Pero no gana. No lo hace. No es capaz de ser consistente. Sabe mucho pero él cree que no es suficiente. Está dispuesto a seguir buscando la “pieza perdida” ese conocimiento que le falta, que “explica” su falta de resultados, pero ¿podría ser que ya estuviera consiguiendo lo que pide?

En un nivel pierde dinero y tiempo, en otro nivel pide otra cosa. El dinero y el tiempo, lamentablemente no son tan importantes para él como esa segunda cosa: conocimiento. Es un trader coleccionista, un operador bibliotecario, un investigador del trading, un intelectual, un erudito.Ahí está su ganancia.

¿Que porque sigue en esto si no gana? ¿Que cómo es que le dedica tiempo y dinero si justo parecería que está en esto para ganar tiempo y dinero? Porque ya está logrando lo que VERDADERAMENTE busca que no es tiempo y que no es dinero. Lo que manda es la satisfacción de acumular conocimiento. No necesita aplicar ese conocimiento y rentabilizarlo. No es eso lo que le mueve porque, si lo fuera ya lo estaría haciendo. Lo que busca es coleccionar, igual que el que almacena búhos, tapones de cava, mecheros, o libros.

No hay nada malo en ello, es solo que un baño de realidad mitigaría mucho su frustración. Ver lo que queremos de verdad, nos permite crear congruencia. Si lo que quieres es acumular conocimiento y eso es lo que ya estás haciendo ya estás teniendo éxito! Relájate. Deja de contarte historias sobre lo que búscas y reconoce que ya hace tiempo que has dado con ello.

El segundo tipo de trader que quiero que veas es el jugador. Su principal driver es el pico de adrenalina que siente cuando el precio gira en su contra y va sobre apalancado. Uf, eso le pone. Es como hacer escalada sin cuerda, como saltar en paracaídas, como cazar jabalíes con un cuchillo. Tirarse de un puento, hacer parkour por una azotea, poner la moto a 200 sin utilizar casco, mantener relaciones de riesgo, o practicar MMA.

El trading es un medio perfecto para ponerlo en contacto con sus emociones. Siente el pánico recorrer su cuerpo cuando arriesga los ahorros de la familia en una operación dudosa. Dobla posiciones a la baja y vuelve a doblar, y hace una transferencia para aumentar el margin, y finalmente sale del mercado en break even habiendo estado a un paso de la ruina, y eso le da un subidón incomparable. Ya no tiene que buscar broncas fuera de casa, simplemente ha encontrado una afición que le hace sentir vivo.

¿Es un comportamiento irresponsable? Tal vez. ¿Puede quebrar una economía familiar y hundirle en la miseria económica? Probablemente. Siente algo parecido cuando hace apuestas de juego on-line.

El problema es que el trading que él hace le da exactamente lo que busca. Si buscar eso es lícito o no deberá juzgarlo otro. Lo que quiero que veas es que, aunque no gane en dinero y tiempo, si gana en emoción y tal vez esa ganancia sea lo que le mantiene en el trading.

El tercer tipo de trader es el analítico, con un backgrown técnico, llegando a los mercados desde el mundo académico, con una carrera en ingeniería, telecomunicaciones, estadística o matemáticas tiene una mente privilegiada para machacar números.

Este tipo de trader es muy bueno analizando datos, recopilando información y creando tablas Excel.

Puede ingeniar un sistema, derivar una segunda versión y luego otra más. Tratar los datos del mercado desde los años ochenta y determinar qué rendimiento le hubiera dado de haberlo operado. Encontrar los escenarios excepcionales que originan la mayoría de pérdidas y establecer filtros para esos casos.

Puede optimizar los indicadores clásicos y también los modernos, y si se pone a programar crea Expert Advisors que implementan las teorías más locas. Y lo bueno es que muchos de estos sistemas son realmente buenos.

Pero no gana. No es consistente ni tiene el control sobre su tiempo. Al revés: dedica recursos al trading, energía y pasión.

Tal vez con una nueva versión, la idea es buena se dice, se basa en un principio sólido, matemático, si lograse filtrar esos escenarios. Si consiguiera dejar fuera esas aberraciones estadísticas.

Y ahí sigue, con sus números, sus programas, sus Montecarlo. Sin estar ganando ya está ganando. Sin lograr grandes rentabilidades económicas, sí logra grandes satisfacciones: ha encontrado en el trading una afición que le mantiene distraído, que le permite poner a prueba su pensamiento analítico. Puede teorizar, plantear nuevas estrategias, nuevas formas de solucionar un determinado aspecto técnico. Puede dedicar horas y horas a programar un filtro que le permita encontrar los mejores “días”, un sistema que le diga “que conjunto específico de indicadores funcionará en ese estado del mercado”.

Y no está falto de ideas, de hecho tiene más frentes abiertos que tiempo de explotarlos: correlación de mercados, sistemas expertos, redes neuronales.

Tanto el trader que colecciona conocimiento, como el que busca emociones fuertes, como el que disfruta torturando números, están logrando el éxito. No el éxito económico claro, tampoco el éxito en el control de su tiempo y de su agenda, pero sí el éxito de la satisfacción de un objetivo personal.

Si te gusta coleccionar conocimiento el trading te ofrece un escenario ideal.

Si quieres sentir como el corazón te sale el cuerpo el trading te lo dará.

Si lo tuyo es en análisis cuantitativo los mercados te lo ofrecen.

El problema está en no ver con claridad qué objetivo es el que manda, en confundir la escala, en decirse que uno busca ganar de forma consistente cuando ya se está ganando. No se gana dinero, pero se gana en satisfacción.

Observa tus objetivos secundarios, no sea que estén mandando sobre ti. Nada malo en sí mismo. De hecho, si te libras de la incongruencia, si aceptas que buscas en el trading otra cosa más allá del dinero y el tiempo podrás relajarte y comenzar a disfrutar. No ganarás pero ya habrás ganado.